Voy a ser honesta. Durante mucho tiempo, cuando alguien me preguntaba por marcas colombianas de belleza, mi respuesta era tibia. No porque no existieran, sino porque existían muchas que prometían mucho y entregaban lo justo. Y uno aprende a no emocionar a la gente con algo que luego, decepciona.
Pero algo cambió. No sé si fue el nivel de exigencia de las fundadoras, el acceso a tecnologías de formulación o simplemente que el mercado colombiano maduró y ya no acepta cualquier cosa con buena presentación. Lo que sí sé, es que, las cinco marcas de las que hablo a continuación no me generan esa tibieza, me generan lo contrario: una sensación de querer agarrar a alguien del brazo y decirle «Espera, tienes que ver esto».
No se inventaron un ingrediente nuevo. No descubrieron nada que la industria global no supiera. Pero el nivel con el que formulan, presentan y piensan sus productos las pone a competir, sin pedir permiso, con lo que encuentras en cualquier retailer del mundo. Y eso, en Colombia, todavía me parece un plot twist que merece conversación.
The Hair Generation: el haircare que lleva tiempo haciéndote falta
Laura y Marcela son hermanas, y como en cualquier familia en la que el pelo es religión, crecieron con esa combinación agridulce de rituales heredados y frustraciones acumuladas. Eso las llevó a fundar The Hair Generation con una premisa que parece obvia cuando la escuchas, pero que tardamos colectivamente demasiado en aplicar: si tienes una rutina de skincare construida con criterio, ¿Por qué el pelo sigue siendo el territorio del «A ver qué hay en el baño»?
Lo que me gusta de esta marca, más allá de los productos, es cómo llegaron al mercado. Antes de lanzarla, pusieron su primer producto en manos de personas con distintos tipos de pelo. Durante seis meses estuvieron probando su producto, en condiciones reales, para poder salir al mercado. En una industria donde el claim se fabrica antes que la fórmula, eso dice mucho de quiénes son.

Belah Beauty: el maquillaje que no tiene que pedir disculpas por ser colombiano.
Isabella Chams fundó Belah Beauty con algo que no es tan común como debería: claridad. Claridad sobre para quién es, cómo tiene que verse y qué tiene que hacer. El resultado es una marca que visualmente compite con casas europeas, sin imitar a ninguna, y que en formulación no improvisa.
Hay algo que me parece especialmente interesante en cómo construyó la comunidad. No hablamos sóolo de seguidores: hablamos de personas que sienten que forman parte de algo. Su Belah Club es una conversación contínua, no una lista de correos. Y en un momento dónde todas las marcas del mundo están tratando de descifrar cómo construir lealtad real más allá del algoritmo, eso es una ventaja que no se compra con presupuesto de pauta.

Coraje by Lina Tejeiro: una marca de verdad, no un collab con empaque bonito
Seré directa: soy escéptica a las marcas de celebridades. El modelo de «P"pongo mi cara en algo que ya existía y le cambio el nombre»" me parece, en el mejor de los casos, poco interesante. Coraje me cambió esa opinión, y no se la regalo fácil.
Lo que hace diferente a Coraje no es que Lina Tejeiro sea famosa, es que la marca lleva el nombre de algo que ella ha construído como eje real de su narrativa personal. Esa coherencia entre la persona y el producto se nota donde más importa: en que la gente que la usa no la usa porque es de Lina: la usa porque funciona. Y eso, al final, es lo único que sostiene una marca en el tiempo.

SkinLab: lo que pasa cuando una médica decide que sus pacientes merecen mejores productos
La doctora Catalina Rico es médica especialista en medicina estética. Eso significa que cuando habla de lo que un ingrediente hace en la piel, no lo está parafraseando de un Instagram de skincare, lo sabe porque lo estudió y lo aplica. Y cuando decidió fundar SkinLab, lo hizo desde un lugar que pocas marcas habitan: la intersección entre rigor clínico y objeto de deseo.
Sus productos no prometen transformaciones mágicas. Ofrecen resultados específicos sobre mecanismos concretos. Y en un mercado donde algunos de los claims de belleza son técnicamente vacíos, esa precisión es, paradójicamente, lo más aspiracional que puede existir. Y que la propia Catalina describa el ADN de su marca como «"El momento preciso donde la ciencia se fusiona con el arte»" no es un eslogan: es literalmente cómo trabaja.

NNT Lab: perfumería de autor hecha en Colombia, con materia prima de Grasse
Tengo que empezar por el dato que más me impacta de NNT Lab, porque creo que cambia completamente cómo uno se acerca a estos perfumes: sus materias primas vienen de Grasse. La región del sur de Francia que lleva siglos siendo la capital mundial de la perfumería. El mismo lugar del que se abastecen Chanel, Dior, Hermès. Esas esencias llegan a Colombia y NNT Lab las ensambla a mano, frasco por frasco, con un nivel de atención al detalle que la perfumería masiva simplemente no puede replicar.
Experimentan desde 2019 y fundaron su marca en 2022, decidiendo que esto era perfumería de autor, no fragancias de consumo. Los frascos se llenan individualmente. El empaque es 100 % reciclable y biodegradable. Están diseñados para recargarse. Y sus fragancias no intentan sonar a nada que ya existe, lo que en perfumería es mucho más difícil de lograr de lo que parece.

LO QUE TIENES QUE PROBAR:
The Hair Generation: Para el día a día, el Gen Zleek resuelve ese problema específico que nadie nombra pero todas conocemos: los baby hairs rebeldes que aparecen exactamente cuando no los necesitas.
Belah Beauty: El Ultra Shine Volumizing Lip Gloss es brillo extremo con efecto espejo, formulado con Maxi-Lip, un ingrediente clínicamente probado para estimular el colágeno y aumentar el volumen visible de los labios, más aceite de orquídea, manteca de karité y jojoba.
Coraje: estañina Moccafé. El marrón en pestañina es uno de esos secretos que los maquilladores profesionales usan hace décadas y que la industria masiva tardó demasiado en democratizar: suaviza la mirada sin restarle presencia.
SkinLab: Sérum activador de cejas. Formulado para fortalecer, nutrir y reactivar folículos que años de depilaciones agresivas dejaron fuera de servicio.
NNT Labb: Barranquilla es la más valiente de su colección colombiana y también la más narrativa. NNT describe a Barranquilla como «La ventana del mundo, donde la alegría nunca descansa».
Cinco marcas. Cinco puntos de entrada a algo que lleva un rato construyéndose aquí. Lo que las une no es la bandera sino el estándar: de formulación, de empaque, de coherencia entre lo que dicen y lo que entregan.