Natalia Reyes

Natalia Reyes, entre papeles

La actriz colombiana, protagonista de Palacio, próxima apuesta de Netxflix, habla sobre representación, pertenencia, maternidad, industria y el derecho de Latinoamérica a construir su propia narrativa. Su postura no parte de la nostalgia, sino de una decisión: dejar de buscar validación y empezar a crear desde lo que somos.

Por Helena Fadul

Durante años, el camino hacia una carrera internacional parecía exigir distancia. Había que salir, adaptarse, aprender otro idioma, modificar el acento, entrar en un sistema y esperar un lugar dentro de él. Para Natalia Reyes, ese recorrido existió, pero no terminó de la manera esperada; su decisión no fue instalarse en Los Ángeles ni permanecer en Nueva York esperando el siguiente casting. Su mejor decisión fue volver.

No se trató de renunciar al mundo, sino de elegir desde dónde quería habitarlo. «Lo verdaderamente auténtico es de donde uno viene», dice; y aunque parece cliché, la frase resume una carrera construida entre Colombia, Estados Unidos, Europa y el cine latinoamericano, pero también marca una postura frente al momento que atravesamos como región. La identidad dejó de ser aquello que debía corregirse para convertirse en el punto de partida para crear.

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

Su historia no busca confirmar el relato de quien «llegó a Hollywood». De hecho, ella misma pone distancia frente a esa idea; hizo el casting de Terminator: Dark Fate desde Tierra Bomba, mientras llevaba una vida alejada de la ruta que suele asociarse con una producción de esa escala. No quiso construir una cotidianidad basada en el tráfico, el caos, los castings y la pregunta permanente por lo que vendría después.

«Acababa de quedar en Terminator, ni siquiera había rodado, y ya me preguntaba ‘What’s next?’. Y yo no sabía qué seguía. De pronto lo que sigue no es lo que se espera».

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

Ese cuestionamiento atravesó varias etapas de su vida. A los nueve años comenzó a hacer teatro; años después estudió en Nueva York, consiguió representación y se encontró haciendo filas junto a miles de personas para hacer castings que hoy dejan anécdotas contadas con humor y que terminaron por revelar algo muy poderoso: no quería seguir esa fila.

«Aquí hay miles de personas haciendo lo mismo y esta no es la fila que yo quiero hacer». 

Su decisión de regresar a Colombia no fue una salida de emergencia, fue una forma de asumir control sobre su carrera. Natalia entendió que actuar no podía reducirse a esperar la aprobación de una estructura; quería trabajar, crear, contar historias y sostener una vida que no estuviera subordinada a una noción de éxito construida por otros.

Ese mismo principio atraviesa su lectura sobre Latinoamérica.

No pedir permiso

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

Para Natalia Reyes, la región atraviesa una etapa de redescubrimiento. Lo latino aparece en campañas, series, pasarelas, festivales y conversaciones de industria; se habla de representación, inclusión y diversidad. Sin embargo, la actriz advierte que todavía existe una distancia entre ser visible y estar integrado.

«Todavía somos ‘las latinas’. Todavía se dice: ‘Hay que meter una latina’, ‘Hay que incluir diversidad’». Su postura no niega el avance; lo que cuestiona es la permanencia de la categoría. Mientras una actriz sea presentada antes como latina que como actriz, o mientras un diseñador deba ocupar un espacio separado bajo la etiqueta de «Diseño latinoamericano», la integración seguirá incompleta.

«No somos una subcategoría de algo. Yo soy una actriz».

En España, donde trabaja y vive por temporadas, ha observado esta brecha en una sociedad en la que la presencia latinoamericana forma parte de la vida cotidiana, pero no siempre encuentra el mismo lugar en la pantalla. La representación, para ella, no debe responder a una cuota, sino a la realidad. Lo mismo sucede con la moda, el cine y la música. Durante décadas, América Latina fue utilizada como escenario, referencia o fuente de inspiración; sus paisajes, símbolos y relatos circularon por el mundo, muchas veces narrados desde afuera. Hoy, la tarea consiste en pasar de ser material de observación a ocupar el lugar de autor.

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

Ese regreso no implica cerrar fronteras ni rechazar influencias; más bien reconoce lo que la globalización permitió: conocer otras culturas, formarse, viajar y acceder a nuevos lenguajes. Pero también señala su efecto de uniformidad. Las ciudades empiezan a parecerse, las mismas tiendas, marcas y códigos se repiten de un lugar a otro.

Frente a esa homogeneización, la raíz adquiere otro valor.

«¿Para qué me voy a Milán si es lo mismo que voy a vivir en Nueva York o en Nueva Delhi?».

La pregunta no rechaza esas ciudades. Expone el riesgo de perder aquello que no puede replicarse, porque para Natalia la diferencia no debe presentarse como exotismo, sino como origen, conocimiento y lenguaje. Por eso, cuando asiste a un festival internacional, prefiere vestir diseño colombiano. No como gesto de promoción, sino como forma de narrarse.

«Cuando llegas con una pieza de diseño colombiano que no han visto, que tiene una historia y cuenta algo distinto, hay un valor en eso».

Colombia como lugar de producción

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

La conversación sobre identidad no puede quedarse en el discurso, también debe traducirse en estructuras, consumo y oportunidades. Natalia ubica a Colombia en un lugar de liderazgo dentro de las industrias creativas de la región.

México conserva un peso histórico, cultural y económico que ha marcado el desarrollo latinoamericano. Brasil cuenta con una escala propia; pero Colombia, ha logrado construir en pocas décadas un sistema que hoy sirve de referencia. En el cine, el país pasó de producir cerca de dos películas al año a realizar alrededor de setenta; la ley de cine permitió desarrollar equipos, formar profesionales, atraer rodajes y sostener proyectos. Ese crecimiento también puede observarse en la música y la moda: «Colombia está mostrando un camino».

La afirmación viene acompañada de una advertencia, porque producir no basta. El país todavía necesita aprender a consumir aquello que crea; las películas colombianas ocupan una parte mínima de las salas; los diseñadores suelen recibir reconocimiento local después de vender en el exterior. Un artista se convierte en referente nacional cuando ya fue validado por una institución, un festival o una plataforma extranjera.

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

«Estamos generando el contenido, el valor y los productos, pero aún no los validamos sin que exista un tercero».

Y allí está uno de los cambios que la región debe asumir: no se trata de dejar de circular por el mundo, sino de abandonar la dependencia de esa aprobación. La identidad también se sostiene mediante decisiones de consumo; qué ropa usamos, qué cine vemos, qué música escuchamos y qué historias decidimos apoyar. La soberanía cultural comienza con una elección cotidiana.

El éxito después del éxito

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

Desde lo profundo de su corazón y la sensibilidad que la caracteriza, Natalia nos muestra su versión más pura, una a la que ya no le interesa cumplir con la versión del éxito que se espera de una actriz con una carrera internacional. El reconocimiento, la facturación o la presencia constante dejaron de ser sus únicas medidas.

«Tuve que abandonar la idea del éxito como se concibe normalmente».

Hoy, el éxito incluye a su hija, su esposo, el trabajo que elige y el impacto de las historias que cuenta; además de la posibilidad de detenerse. En la industria audiovisual, las jornadas pueden extenderse durante dieciséis horas; una película reúne a cientos de personas y exige un nivel de entrega que suele justificarse en nombre de la pasión. Natalia conoce ese ritmo y lo respeta, pero ya no está dispuesta a asumir que el sacrificio deba ser permanente.

«¿Qué tanto vale la pena hacer lo que nos apasiona cuando el costo es el bienestar personal?».

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

La maternidad cambió su relación con el tiempo. No quiere rodar durante todo el año. No quiere que el único día disponible para estar con su hija la encuentre sin energía. Tampoco quiere abandonar su carrera o convertir la maternidad en una historia de renuncia, por eso su concepto de éxito se ve representado en equilibrio, aún sabiendo que no existe como fórmula fija.

Esa búsqueda implica elegir menos proyectos, reservar tiempo para estudiar, viajar, el bienestar y estar presente. No porque haya perdido ambición, sino porque su ambición ya no consiste en hacerlo todo: «Quiero ser una mamá presente que no dejó de cumplir sus sueños».

La frase no plantea una solución para todas las mujeres. Habla de la manera en que ella quiere ser recordada en esta etapa: como una madre que integró a su hija en su vida, que siguió trabajando y que no convirtió el amor en frustración.

El futuro no necesita traducción

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

Hablar del futuro nos transporta a hablar de una región como capital creativa. «Somos 640 millones de hispanohablantes que no necesitamos validación de nadie más. Podemos autogestionarnos, autoinspirarnos, colaborar y crear juntos».

Su respuesta no es una consigna sobre el idioma. Es una postura sobre la región; hablar español, en este contexto, significa reconocer una red de países, culturas, acentos y experiencias que tienen la capacidad de producir sus propios referentes. Significa dejar de mirar hacia afuera en busca de permiso.

La carrera de Natalia Reyes no niega el mundo, lo atraviesa. Trabaja en otros países, sueña con filmar con Pedro Almodóvar, Alfonso Cuarón o Pablo Larraín y entiende que su trabajo puede existir en cualquier lengua. Pero ya no siente que para llegar a ellos deba desprenderse de aquello que la sostiene; su aspiración no es ser aceptada a pesar de su origen. Es crear desde él.

«Me quedo conectada con lo que soy y me fortalezco en esas raíces para poder mostrárselo a Colombia, al mundo o a quien sea».

Tal vez esa sea la historia que la actriz viene contando, incluso antes de convertirla en película: el futuro no empieza cuando una región logra parecerse a otra; empieza cuando comprende que ya tiene una voz y decide usarla.

Natalia Reyes - Andrés Espinosa
Natalia Reyes - Andrés Espinosa

 

CRÉDITOS EQUIPO 

Fotografía: Andrés Espinosa

Editor de Moda y producción: Felipe Espinosa

Maquillaje y peinado: Ela Uribe usando Chanel Beauty

Asistente de fotografía: Samuel Polanía

Asistente de Styling: Maria José Salazar