SIMKHAI NYFW
SIMKHAI NYFW Patricia Burén

Esta semana, en Nueva York, Simkhai defendió la idea que ha venido puliendo durante quince años: que la suavidad y la estructura no tienen por qué ser opuestas. Es una propuesta que vale la pena conocer, sobre todo para quienes se encuentran con la marca por primera vez. 

El desfile se montó dentro de un corredor de paneles grises colgantes, abiertos en ranuras verticales por donde la luz se escapaba en líneas delgadas. El efecto no era ni cálido ni frío, más bien climático. Las modelos salían desde un extremo iluminado y caminaban hacia la sombra. La dirección de arte fue claramente intencional: al despojar el espacio de todo color y de todo ruido, nada le competía a las superficies, y el ojo no tenía más remedio que irse al detalle. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
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Y las superficies eran el argumento. El cuero llegó primero y con fuerza, cortado en un vestido de manga corta del color del asfalto mojado, con un volante pálido asomándose en el ruedo como una enagua que se negara a quedarse escondida. Volvió en la sastrería masculina, en chaquetas biker y pantalones acampanados, y de nuevo como una copa de brasier negra puesta sobre un degradé de encaje. 

Después vino el calado. Pétalos, cientos, aplicados a mano sobre vestidos cortos festoneados, blanco tiza en un look y un rojo caliente y sin pena en otro. En azul oscuro se volvían tornasolados, superpuestos como escamas de pescado. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
SIMKHAI NYFW - Patricia Burén

Y por todas partes, los flecos. Una columna roja de flecos del hombro al piso. Una camiseta de jersey amarillo cuya falda se deshacía en diagonal en hebras que caían. Cinta negra que se abría en capa. Para el final ya eran pastel y lentejuela, menta y rosa concha temblando sobre la rodilla. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
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Los zapatos hicieron el reclamo más fuerte a favor del exceso. Sandalias amarradas al tobillo que estallaban en plumas: negras y arácnidas bajo un vestido largo de encaje crudo, rubias y livianas bajo un abrigo pastel, teñidas de azul cobalto para desaparecer dentro de un vestido estampado sin tirantes. En otros momentos el registro bajaba casi a nada: sandalias planas negras bajo las columnas de flecos, botas de cuero blanco subidas hasta el muslo. Dos carteras estaban hechas enteramente de flecos, una roja y una negra, cada una sostenida como un ramo. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
SIMKHAI NYFW - Patricia Burén

Decir que esta es una colección sobre técnica es repetir lo que el diseñador viene diciendo hace rato. Sobre resort fue explícito: no se trataba tanto de una narrativa de objeto encontrado como de exploración de telas y de técnica. Primavera se lee como la misma frase dicha más duro.

El encaje es el hilo que llega más atrás. Simkhai lo ha descrito como algo heredado y no elegido, y ha contado que su abuelo tuvo una fábrica de encaje en Teherán, y que siempre intenta meter encaje o bordado en la colección. Esa clase de herencia nos suena conocida. En Colombia, como en buena parte de América Latina, el bordado y el trabajo a mano han sido desde siempre un saber doméstico corriente, que pasa entre madres, tías y vecinas, y que se mueve calladamente de una generación a la siguiente. El oficio siempre ha sido algo que una familia puede heredar. A la familia de Simkhai le tocó heredar una fábrica. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
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Lo que cambió es dónde se aplica el oficio. La casa ya había usado cuero cortado a láser, junto con bordado a máquina y motivos de pétalos. Esta temporada deja de ser un detalle y se vuelve la estructura: vestidos enteros construidos con pétalos cortados, faldas enteras hechas de puras tiras. El oficio pasó del adorno a la arquitectura. 

Lo cual lleva a la pregunta honesta que una lectora colombiana se va a hacer de primeras. ¿Quién usa cuero en Cartagena? La respuesta es más interesante que un no rotundo. Este cuero apenas es cuero en el sentido viejo. Está cortado en pétalos, escamas y tiras, levantado del cuerpo, de manera que lo que llega a la piel es tanto aire como piel de animal. No guarda calor. Se mueve. Respira por sus propios huecos. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
SIMKHAI NYFW - Patricia Burén

Eso no es un detalle menor en la costa. Los vestidos cortos de pétalos festoneados se verían hermosos contra las paredes ocres de la ciudad amurallada. En Barranquilla, donde el Carnaval le enseñó a todo el mundo lo que puede hacer un fleco, las columnas largas de flecos no necesitan traducción. Cali podría tomar el jersey amarillo de falda en cascada y simplemente bailarlo. 

Lo que viaja no es el cuero como idea, sino el cuero como técnica. Ábralo a punta de corte y se vuelve tropical. 

SIMKHAI NYFW - Patricia Burén
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