Masha Lobanova
Masha Lobanova Masha Lobanova

Durante los últimos años el uso del color ha sido una de las fuerzas dominantes en la industria de la moda, convirtiéndose en una herramienta casi tan poderosa como el uso del logo. Pues casas como Hermès han adaptado su universo a algún tono, en este caso la casa francesa al naranja, Bottega Veneta el verde introducido por Daniel Lee en la colección de Otoño 2019, Valentino alrededor del rojo y Tiffany & Co lo llevó a otro nivel al registrar legalmente el azul característico de la casa. 

Hoy en día resulta casi imposible imaginar una colección presentada por un diseñador sin ningún contraste o una propuesta interesante que involucre el color. Pues el amarillo, morado, verde, rosado o azul se han convertido en un elemento clave que agrega personalidad a un look. Sin embargo mucho antes de que se empezara a experimentar con una amplia gama de colores y tonos vivos, permaneció un color que conquistó no sólo la industria de la moda y la belleza que revelaba una nueva faceta de la mujer, sino que también se extendió a un poderoso lenguaje,  convirtiéndose en un fenómeno cultural reconocido por el 96% de los consumidores a nivel global como “El rojo de Coca-Cola”, sumando más de 800 millones de dólares a la marca. 

No obstante, cuando se trata de elegir un color que combine con todo, que no compita con nada y que funcione como base para construir cualquier look, la lista de opciones se reduce por defecto al blanco, negro, gris y beige.

El color es una herramienta no verbal que comunica emociones, en este caso el rojo aporta seguridad, pasión y fortaleza, además llama la atención del ojo como ningún otro. Este se ha convertido en un pilar universal y al hablar de un tono neutro buscamos su función no solo un tono. Un neutro puede considerarse como cualquier color que actúa de fondo y permite que otros elementos como texturas o forma se lleven la atención. 

El rojo es un tono atrevido que puede combinarse de diferentes formas. Este no tiene por qué limitarse a ser un simple accesorio que aporta contraste. Dejó de estar presente en el detalle puntual de un bolso, un zapato, o un labial para trascender a la base de un look. Este comienza a ocupar un lugar funcional, apareciendo en looks monocromáticos, como lo hizo Michael Kors en la pasarela otoño/invierno 2026, Celine lo combinó en un top con pantalones de un tono café más terroso, logrando un estilo más sobrio y equilibrado, Lanvin lo usó en un cuello alto, acompañado de un conjunto gris. 

Este color no solo se reduce a su versión más saturada y brillante, es un universo que va desde un coral hasta un vinotinto. Además de la diversidad de tonos, el color se comporta de forma distinta según el material sobre el que se use. Se considera como un truco de styling sencillo de incorporar, además de combinar con facilidad es una apuesta segura que añade personalidad, ya que el rojo es un color que llama la atención. Quizás por esto las pasarelas no lo tratan como una excepción, no reemplaza al blanco, al negro o al beige los complementa, ampliando lo que se entiende por "básico".