Desde el día en que Goyo recibió su primer Grammy Latino —el 11 de noviembre de 2010— con un turbante y un conjunto de Olga Piedrahita, quedó claro que su relación con la moda y la estética iba a crear un lenguaje y un simbolismo que sostiene 16 años después. Goyo define su vínculo con la moda como una relación estrecha en la que se encuentran el arte, sus raíces y la cotidianidad para convertirse en una herramienta de comunicación.
«La moda puede reflejar seguridad, pero también puede ayudarnos a reflejar nuestra vulnerabilidad. Hay muchas personas que nos vestimos no solo porque queramos, sino por necesidad, porque necesitamos sentirnos seguras».
En ese camino de definición de su estilo, aparece un término que ella nombra «afrofuturismo»: «Mezclar a lo que uno aspira, pero recordando de dónde uno viene», explica. Nacida en el Chocó, Goyo recuerda que su sensibilidad artística no se vio limitada por la geografía. Desde Quibdó, su mirada ya se cruzaba con referentes como Yohji Yamamoto, Alexander McQueen o Basquiat.
«Muchos de nosotros vimos a Basquiat desde Quibdó, muchos de nosotros vimos a Alexander McQueen desde Quibdó, o yo que amo a Yohji Yamamoto, por ejemplo, lo vi desde Quibdó. Pese a que estamos en lugares aislados, también podemos tener esa conciencia, ese amor por la moda y crearla desde nuestra cotidianidad».
Alquimia y moda
A partir de sus diversas influencias y de un estilo que combina streetwear, artesanía y alta moda, le preguntamos si se define como una alquimista de la moda. Se ríe, pero asiente.
«Sí, no me pongo límites, me gusta hacer freestyle con la ropa. A veces quiero sentirme más sexy y me pongo algo que muestre más mi figura, o de repente toda la semana uso todo oversized, o agarro las chaquetas y los tenis de mi hermano. Es como improvisar».
En su armario, el diseño nacional ocupa un lugar especial. Nombra diseñadores y marcas como Esteban African, Manuela Álvarez, Diego Guarnizo, Cubel, True, Undergold, Paula Mendoza y la lista sigue creciendo. A la hora de vestir, su criterio de selección prioriza la técnica, pero además exige un respeto absoluto hacia el artesano.
«Me parece muy importante el acabado, me gusta mucho que cuenten una historia. Y el sentido sociopolítico: la responsabilidad con el artesano; cómo trabaja, cómo se respeta su visión y su arte. Eso es muy importante».
Entre oro, trenzas y corsés
Al preguntarle por aquellos elementos que caracterizan su estética enumera tres: el oro, las trenzas y los corsés de Jorge Duque. El segundo álbum de ChocQuibTown se llamó Oro, el mismo nombre que lleva grabado en la piel en su segundo tatuaje como un homenaje directo a su abuela, su familia y la tradición que hoy la conecta con una profunda afición por la joyería.
«Mi abuela trabajaba la minería de manera tradicional con el barequeo. El deseo de tener oro no por riqueza, ni poder, sino porque hace parte de nuestra cultura. Todos tenemos aretes de oro desde que nacemos o las estrellitas en los dientes desde que éramos pequeños. Toda esa estética me invadió de una manera muy positiva desde que era niña, desde que veía a mi abuela cocinando el oro en la estufa de la casa. Me hace sentir muy yo».
Incluso confiesa un sueño: tener su propia línea de joyería. Así como el oro, sus trenzas la han acompañado desde que es niña; la acompañaron en el proceso de construcción de Goyo y le permiten sentirse más cerca de su casa.
«Me permiten seguir siendo Gloria, usar las trenzas que siempre me hacía mi mamá, mis primas o alguien cercano. Viajo a muchos lugares cantando y no encuentro una estilista que entienda mi pelo o que me haga las trenzas. Nos vemos muy solas a la hora de peinarnos y maquillarnos. Yo creo que muchas de nosotras, artistas afro, hemos contribuido a que eso mejore. Es muy importante por el espacio que se necesita ocupar de manera positiva con nuestro pelo y también porque definitivamente es importante para las niñas».
Las trenzas simbolizan poder en su lenguaje estético y esta misma intención se ve plasmada en el uso de los corsés de Jorge Duque.
«Amo cómo desdibujan esa idea que reprime a la mujer históricamente con el corsé y, al contrario, tratan de realzar la belleza con estructuras inimaginables y con texturas únicas. Eso podría ser muy Goyo cuando se trata de un show, cuando se trata de un espacio donde quiero mostrar esa fuerza».
El regreso de ChocQuibTown
Para Goyo, ChocQuibTown nunca ha tenido un punto final, sino pausas necesarias que oxigenan las identidades individuales de sus integrantes, permitiéndoles coexistir con sus carreras en solitario.
«Para nosotros, además de ser una marca, es nuestra casa, donde crecimos y pienso que las veces que se pueda volver a repetir lo voy a hacer, que no impida tampoco mi creación individual como Goyo o como Gloria. La gente puede esperar de nosotros que hagamos giras, que hagamos shows, que estemos ahí. Vamos a seguir llevando esa añoranza a la gente, complacer a la fanaticada».
A la par, su carrera en solitario seguirá cobrando fuerza. Fue precisamente esa búsqueda la que la llevó a iniciar el año expandiendo sus fronteras artísticas e investigando de primera mano las raíces de su sonido. Con viajes a Salvador de Bahía, Brasil, y a Nigeria, buscó responder a la necesidad de reconectar con su raíz cultural, de la cual proviene su propuesta visual y musical, asegurando que su camino en solitario continuará con paso firme y sin detener el camino de la agrupación.