Justo cuando creíamos que no podíamos agregar otra tendencia más a la lista del Y2K llega el bedazzling para sumarse y recordarnos que el maximalismo está de vuelta. El mundo de la belleza se está volviendo un poco más lúdico, un poco más fantasioso y mucho más brillante.
Desde el cumpleaños número 29 de Kylie Jenner este agosto hubo un detalle en particular que no le pasó desapercibido al internet y puso en el centro de la conversación: Una de las tres tortas que completaba su mesa de celebración, inspirada en los años 90, estaba llena de decoraciones adornadas de brillantes adhesivos.
Pues pareciera que de la noche a la mañana nos despertamos y ahora todo está cubierto por brillantes. Ahora llenamos las fundas del celular, cepillos, perfumes, un vaso de café, e incluso comida. Con solo pegamento, pinzas y piedritas, las personas transforman objetos comunes en piezas "personalizadas" y brillantes. No es algo completamente nuevo (viene del Y2K), pero resurgió con fuerza este año: las búsquedas de "bedazzle ideas" en Pinterest se multiplicaron 50 veces entre enero y agosto de 2026, y en TikTok el tema acumula más de un millón de búsquedas en los últimos meses, con mayor presencia entre mujeres de 18 a 24 años.
Luego de varios años de la estética minimalista, limpia, los tonos neutros y el "clean girl aesthetic" vemos esta reacción hacia el otro extremo donde aparece el maximalismo: colores, brillo, exceso, imperfección.
Lo curioso es que esta tendencia nació y creció en redes sociales, pero su fascinación real está en todo lo contrario: en apagar el teléfono. Hacer este gesto o actividad, de llenar un objeto de piedras exige tener las manos ocupadas y la atención sostenida sobre una sola tarea, algo cada vez más raro en una generación que creció con el scroll infinito como estado por defecto.