El recorrido del lente de Patricia Burén en New York Fashion Week

Entre salas íntimas de la Semana de la Moda, Vélez, Hunting Season y AGMES demostraron que la artesanía sigue siendo el verdadero lenguaje del lujo contemporáneo

Por Emiliana Valencia

Patricia Burén — Patricia Burén

Patricia Burén ha hecho de las presentaciones íntimas su territorio favorito dentro de la Semana de la Moda de Nueva York, los salones pequeños, alejados del ruido de las grandes pasarelas y la ciudad que parece nunca dormir, donde todavía es posible detenerse frente a un solo objeto y escuchar la historia que hay detrás. Con esa mirada recorrió tres citas de esta edición: Vélez, Hunting Season y AGMES y encontró, en estas, la misma conversación silenciosa donde la artesanía sigue siendo el lujo más representativo.

En el marco de la Semana de la Moda de Nueva York, tres marcas muy distintas entre sí presentaron un mismo mensaje, como la artesanía continúa siendo el lujo más significativo. En los primeros días del evento se percibe una electricidad particular en la ciudad, que tiene poco que ver con las luces de la pasarela. Esa energía se concentra en los espacios más pequeños, las presentaciones íntimas en las que un diseñador acerca al público a un solo objeto y pide que se le preste atención. Este septiembre, tres marcas marcaron esa dinámica, y en cada una de ellas fueron las manos detrás del trabajo las que contaron la historia.

Patricia Burén - Patricia Burén

VÉLEZ

La primera fue Vélez, la casa de cueros de Medellín que llegó a la NYFW con el peso de la historia colombiana y logró transmitirlo con ligereza. Su colaboración con el artista global J Balvin la cual fue presentada originalmente en Colombiamoda 2026 bajo el nombre "Artisan Gang in The City" no se trata únicamente de un proyecto de vanidad de celebridad, sino de una meditación sobre el arriero antioqueño: el hombre que cruzaba montañas con su carriel, su poncho y sus botas.

Vélez y Balvin no reprodujeron esa figura, la tradujeron. El carriel se convierte en una bolsa contemporánea de estructura definida. El poncho se transforma en un chal urbano con la misma facilidad arquitectónica que podría verse en una terraza bogotana o en una esquina de SoHo. Corazones sagrados y orquídeas, la flor nacional de Colombia aparecen bordados en el forro, visibles solo para quien lleva la prenda. La colección funciona como un secreto guardado entre la prenda y su portador.

Esta se establece como la cuarta colaboración entre Vélez y J Balvin, el artista ha estado involucrado desde la conceptualización hasta el desarrollo estético de las piezas. Este año precisamente coincide con el 40º aniversario de Vélez, y la colección funciona como una síntesis de esas cuatro décadas de oficio artesanal colombiano.El artista explicó el concepto como un ir hacia el pasado y proyectarse al futuro para reconocerse en un presente firme, una colección que representa el origen colombiano y latino.

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HUNTING SEASON

La siguiente presentación fue la de Hunting Season, que ofreció otro registro de la misma lectura. Fundada por la diseñadora estadounidense de ascendencia cubana Danielle Corona, quien construyó su estudio en Bogotá trabajando de cerca con artesanos colombianos, las piezas se elaboran a mano en Colombia y en Ubrique, España, una región española con tradición centenaria en marroquinería. La marca ha cultivado durante años un seguimiento fiel y coherente entre quienes conocen su trabajo. Comenzó su carrera en Roma, como interna en el atelier de accesorios de Valentino, y luego trabajó en VBH bajo V. Bruce Hoeksema.

The New York Times la describió alguna vez como "Hermès Junior", una comparación que, aunque halagadora, también la subestima.La colección Otoño 2026 se presentó en gamuza, nappa y satén, en una paleta de coñac, negro, blanco y miel, e introdujo un nuevo capítulo: una línea de artículos para el hogar en cuero moldeado que extiende la inteligencia material de la marca hacia la vida doméstica. Sin embargo, el detalle más destacado fue la tagua. 

Tallada a mano a partir de semillas naturalmente caídas de la palma de tagua, nativa de las tierras bajas biodiversas de Colombia, cada pieza de joyería resulta única. Los botánicos la llaman "marfil vegetal"; en la práctica, cada pieza funciona como una pequeña escultura cálida que lleva su origen inscrito en la superficie. Se trata de una de las apuestas materiales más discretas del lujo contemporáneo: hermosa, renovable y completamente colombiana.

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AGMES

La tercera marca fue AGMES, la casa de joyería con sede en Nueva York fundada por Morgan Lang en 2016, que completa un triángulo inesperado. Cada pieza se elabora a mano internamente, en pequeños lotes, con plata esterlina reciclada, en formas escultóricas que remiten tanto a Giacometti y Barbara Hepworth como a la tradición joyera clásica. El nombre de la marca es un homenaje a un amigo fallecido, Andrew, cuya filosofía se resumía en una idea simple: dejar el mundo mejor de lo que se encontró. Esa intención se refleja en cada decisión de diseño, desde los metales recuperados hasta el modelo de producción por encargo, que evita fabricar piezas que no han sido solicitadas.

Lang atribuye su interés al recuerdo de su abuela materna, nacida en México, quien la llevaba de niña a mercados de plata; ahí nació su gusto por las piezas con movimiento. En vez de colecciones que pasan por temporada, cada lanzamiento se integra a la línea existente o a los "Classics" de la casa, reforzando la idea de piezas hechas para perdurar. Lang ha descrito el acto de vestirse con sus propias piezas como un ritual diario, donde elige conscientemente qué energía o intención "invocar" con cada una.

Lo que unió a estas tres casas a lo largo de las presentaciones fue la idea de que la moda puede pedirle algo más a quien la lleva que una simple transacción: puede pedir atención, puede pedir cuidado. Al hacerlo, ofrece algo que la lógica dominante de la industria —más rápido, más fuerte, más— no ofrece: la autoridad silenciosa de un objeto hecho para durar más que la temporada que lo produjo. En una semana marcada por el espectáculo, estos fueron los espacios donde tuvieron lugar las conversaciones reales. Además para el 2026, la marca se acerca a su primera década, con nueva sede en Tribeca, Nueva York.