John Galliano — Harper's BAZAAR Colombia

¿Existen dos versiones de John Galliano, o existen dos versiones condenadas por el internet? Por un lado está el creativo, y por otro está el hombre del video. Pero reducir a una persona a dos facetas es, en sí mismo, un acto de simplificación. La moda (como la identidad) tiene demasiadas capas para caber en una narrativa binaria. Lo que sí puede hacer la moda es hablar en capas, e invitarnos a tomar posturas frente a conversaciones importantes de tener. Este año, el Met y John Galliano tuvieron que tomar la suya.

La exhibición que el Met le iba a dedicar a John Galliano en la Gala de mayo de 2027 no va a suceder. "John Galliano: Horizons" iba a ser la muestra que abriera la próxima temporada del Costume Institute, pero tras el rechazo generado por comentarios antisemitas y racistas que el diseñador hizo en el pasado, Galliano decidió, en conjunto con el Met, que la exhibición no sucediera.

Para entender lo que se cancela, hay que entender el pasado.

En 1984, un Galliano de 23 años presentó su colección de grado en Central Saint Martins: "Les Incroyables", inspirada en la moda de la Francia posrevolucionaria. Joan Burstein, dueña de la boutique Browns en Londres, compró la colección completa esa misma noche y la puso en su vitrina al día siguiente. Diana Ross fue una de sus primeras clientas.

De ahí en adelante, la carrera de Galliano fue extraordinaria. Fue nombrado Diseñador del Año por el British Fashion Council en 1987 y en 1994. En 1995 llegó a Givenchy, convirtiéndose en el primer diseñador británico en dirigir una casa de alta costura francesa. Un año después, en 1996, tomó las riendas de Dior, donde se quedaría 14 años y donde construiría algunas de sus piezas más icónicas, incluido el vestido que Nicole Kidman llevó a los Premios Óscar de 1997. Fue condecorado Caballero de la Legión de Honor francesa.

Dominaba el corte al bies como nadie más en su generación, una técnica que Madeleine Vionnet había inventado en los años 20 y que él implementó expertamente en su labor. Vestidos que se movían como agua, que se ajustaban al cuerpo sin un solo cierre. Pero su verdadera revolución fue la manera en la que hacía sus desfiles. Cambió la iluminación por luces de teatro. Coreografió cada sección del show como si fuera una obra. Les pedía a sus modelos que fueran personajes, no perchas. Cada colección contaba una historia completa, con principio y final. Hacía teatro con su moda. 

En febrero de 2011, un video mostró a Galliano, visiblemente ebrio, con un discurso antisemita y racista. Dior lo despidió días después, en marzo de ese año, tras 14 años de trabajo juntos. En junio, durante el juicio, Galliano atribuyó su comportamiento a una adicción al alcohol y a los barbitúricos. En septiembre de 2011 fue condenado por insultos raciales, con una multa suspendida y sin cárcel. Ese mismo marzo había ingresado a un centro de rehabilitación en Arizona.

Pasaron dos años antes de que hablara públicamente de nuevo. En 2013, en su primera entrevista en sobriedad, le contó a Vanity Fair que en el peor momento de su adicción pensó que iba a terminar "en un asilo o bajo tierra". Ese mismo año, Oscar de la Renta lo invitó a diseñar una colección como parte de su regreso. 

En 2014, Galliano fue nombrado director creativo de Maison Margiela, cargo que ocupó durante diez años. Su último desfile ahí, en enero de 2024, fue celebrado como uno de los momentos más importantes de la moda reciente. Su desfile Artisanal sucedió bajo el Pont Alexandre III de París, bañado en la luz de la primera luna llena del año, con maquillaje de piel de cristal firmado por Pat McGrath y siluetas que parecían esculpir el cuerpo como obras de arte andantes. Artisanal fue un momento que la industria entera se detuvo a admirar, fue inevitable. Editores escribieron notas casi con lágrimas. Adolescentes recrearon los looks en redes sociales. Celebridades lucieron las prendas en varias ocasiones. Fue, verdaderamente, el show del que todos hablaron ese año. Aun así, en diciembre de ese año, se fue de la maison en términos que ambas partes describieron como amistosos.

Ahora, más de una década después de su salida de Dior, el Met le había propuesto lo que sería el reconocimiento más grande de su carrera. Una retrospectiva propia. Galliano respondió a la cancelación con una carta abierta. En ella agradece al Met, a Andrew Bolton y a Anna Wintour por el honor de haber sido considerado para el proyecto, y asegura que "es mejor que la exhibición no suceda en este momento". También reiteró que sigue siendo "completamente responsable" del dolor causado por sus palabras, en especial a las comunidades judía y asiática, y que el perdón no se logra con una exhibición, sino con años de escucha y cambio de conducta. En la carta, el diseñador también habla de sus quince años de sobriedad y recuperación de su adicción al alcohol, y agradece a quienes lo acompañaron en ese proceso. 

¿Qué se hace con todas esas versiones de John Galliano que sí existen? Tal vez la moda (y el lugar que ocupa en la conversación pública) no debería servir para condenar ni para reconciliar. Más bien servir como una herramienta de expresión e identidad, que lleva al cuestionamiento constante de lo que somos como humanos que se ponen al servicio de la sociedad y el de las bellas artes. La pregunta, al final, es ¿qué tipo de persona eres detrás de tu arte?