DIESEL

El diseñador belga convirtió la pasarela en una fiesta que celebraba la libertad y la diversidad, donde más de 200 personas entre el público aparecieron como intérpretes de este manifiesto para cerrar seis años de reinvención de la marca a través del denim, la piel y el deseo. 

El pasado 22 de septiembre, en el marco de la Semana de la Moda de Milán, el diseñador presentó la colección primavera-verano 2027, la última que creó para la casa italiana tras anunciarse unos días antes, que dejaba la dirección creativa para concentrarse por completo en Maison Margiela, otra firma del grupo OTB que lidera desde enero de 2025.

"La fiesta siempre es lo primero en Diesel", dijo Martens en las notas del desfile. "Se trata de inclusión, autoexpresión, placer y la democracia de la experiencia. La colección es la esencia de Diesel: disruptiva, sexy, fluida, divertida.”

El escenario, bajo el diseño conceptual del Studio Dennis Vanderbroeck, recreaba un club de fiesta construido para la ocasión, retratado en una luz cálida roja. Pero la atención realmente se la llevó la actuación en las gradas por los intérpretes que se encontraban entre los invitados, que empezaron a actuar en cuanto inicio el desfile: interactuaban entre ellos, entre gestos inquietantes, sensuales y disruptivos. 

Todo se sentía espontáneo, bajoun guión que dirige lo inesperado, la tensión y la incomodidad, que fueron creciendo durante el desfile, este abrió con sonidos de respiración, pasó a música techno y terminó en una nueva versión de "Love to Love You Baby" de Donna Summer.

La colección presentó prendas de punto que parecían desintegrarse hasta desaparecer, faldas por encima de la rodilla, pantalones ajustados y faldas de tiro bajo, distintos tratamientos sobre el cuero y camisas cortadas a láser, todo bajo una misma idea que reforzaba el maquillaje, con el pintalabios corrido y la sombra manchada. Camisas ligeras llevaban estampados de abrigos de tweed y chaquetas de invierno, trasladando el invierno a la primavera. Luego vinieron los micro shorts y las bombers de denim, hasta llegar al final, donde el caos se convierte en libertad: camisetas arrugadas, bandeaus, vestidos de verano y vestidos transparentes, en un look despreocupado y desordenado, como si las modelos acabaran de llegar de fiesta.

El último look lo llevó Ella Snyder, la misma modelo que abrió la colección debut de Martens en Diesel: un cierre de círculo pensado para quien siguiera la historia.