Diseñar implica, ante todo, escuchar el espacio. Así lo aplica Andrea Meléndez, directora de AmettDeco, la firma a cargo de la ambientación de la Gala MAMBO, la noche que reunió a gente del arte y la filantropía en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.
El lema de este año, “El MAMBO nos une”, en el que el arte es el punto de encuentro. La decoración buscó una atmósfera para conversar y compartir, con espacios conectados entre sí y recorridos que fueran armando distintos momentos dentro de una misma experiencia. “Queríamos que la decoración se sintiera integrada al espíritu de la Gala, no como un elemento independiente”, explica.

A Meléndez siempre le ha fascinado cómo un lugar puede transformarse a través de la luz, las flores, los materiales y la composición, hasta generar una emoción en quienes lo recorren. Esa pasión por crear experiencias a través de los espacios está en el origen de AmettDeco, que nació “justamente de esa búsqueda”, la de entender la decoración “no solamente como algo bonito, sino como una herramienta para contar historias y construir momentos”.
La Gala MAMBO reúne muchos de los retos que más apasionan a AmettDeco, entre ellos la escala, la arquitectura, el arte y la experiencia de los invitados. “Pero, más allá del tamaño del proyecto, creo que su importancia está en lo que representa. Tener la oportunidad de intervenir un espacio como el MAMBO para una noche que celebra el arte, la cultura y la filantropía hace que el proyecto tenga un significado muy especial para nosotros”.
La arquitectura del museo fue la base de todo el evento y su diseño. La intención era complementarla, y trabajaron, según Meléndez, “desde el respeto y desde la sutileza”. Para ella, “un buen diseño de ambientación es aquel que logra transformar un espacio sin quitarle su esencia”. En otros lugares hay más libertad para construir desde cero. En un museo ya existe un lenguaje visual, con sus obras, proporciones e historia, y cada elemento necesita una razón de ser sin quitarle protagonismo al arte, “la decoración está al servicio de la experiencia y del espacio, no al revés”.

Eso exigió un trabajo técnico que el invitado no ve, hecho de entender los espacios, conocer las restricciones y definir cómo intervenir cada zona de forma segura y respetuosa con el museo. Aun así, las limitaciones también pueden ser herramientas creativas. “Cuando no puedes hacerlo todo, empiezas a preguntarte qué es realmente necesario”, dice, y esa selección, añade, termina haciendo que el resultado sea “más elegante y más contundente”. A base de eso, eligieron flores, materiales, colores, texturas e iluminación que acompañaran lo que ya ocurría visualmente en el lugar, con cierta contención. Meléndez asegura que a veces un elemento sencillo bien ubicado tiene más impacto que una composición excesiva.
Meléndez prefiere pensar en la decoración como una composición completa, con flores, iluminación, materiales, mesas y espacios de encuentro que tienen presencia propia pero que, juntos, construyen un ambiente. Es una idea que se conecta con el lema de la Gala, son muchos elementos distintos que, al encontrarse, crean algo nuevo. Aun así, si tuviera que quedarse con una pieza, elegiría el arreglo de hortensias sobre un pedestal en las escaleras del primer piso ya que es “una verdadera escultura de hortensias vino tinto que hablaba por sí sola” y que dialogaba con la arquitectura, los colores y la esencia del museo. Para ella, une “el arte, la naturaleza y el espacio de una manera muy especial”.

Para definir su firma, AmettDeco usa una sola palabra, sensibilidad. Les interesa que una decoración no solo se vea bien en una fotografía, sino que se sienta bien al estar dentro. Su sello está en los detalles, las proporciones, las flores, la iluminación y la atmósfera, y en entender que cada evento tiene una historia propia.
Saber que tanta gente iba a vivir la noche en un espacio que ayudaron a construir es, para Meléndez, “una responsabilidad muy bonita”. No se trataba solo de que todo se viera atractivo, sino de que las personas se sintieran cómodas, conectadas y parte de algo. “Muchas veces el trabajo está en el fondo, pero termina formando parte de los recuerdos de quienes estuvieron allí”, dice. Para AmettDeco, haber sido parte de la Gala significó aportar desde su lenguaje a una noche que celebra “algo mucho más grande que un evento”, “el poder del arte para encontrarnos y unirnos”.
