La elegancia es algo que se comparte. Puede estar hecha de herencia, equilibrio y carácter. Para Longines, la marca de relojería fundada en 1832, renovarse es una forma de continuar su historia, y este rediseño trata de cómo una colección puede reinventarse sin romper con su identidad, elegancia y sofisticación.
Longines presenta una nueva versión de The Longines Master Collection, la línea que nació en 2005 como síntesis de la historia de la casa. El rediseño incluye relojes de tres agujas y cronógrafos con fase lunar y, además, por primera vez tiene un cronógrafo monopulsador. La marca busca ofrecer una interpretación nueva, con cajas rediseñadas, biseles cóncavos y esferas con más profundidad.
La campaña se titula Home of Elegance, que reúne a sus embajadores en un solo espacio: Kate Winslet, Eddie Peng, Jennifer Lawrence, Henry Cavill, Zhao Liying y Yosh Yu. La marca explica que cada detalle del lugar está de acuerdo con sus códigos, desde las proporciones hasta los materiales, y que los embajadores conversan con una calma que refuerza su idea central de compartir la elegancia.
Los embajadores vienen de un mismo oficio, la actuación, pero con distintos logros. Reunidos crean el ambiente pensado para la campaña, una composición alrededor de la elegancia.
La colección
La novedad que más llama la atención es el Chrono Monopusher, de 41 mm y disponible en dos versiones. Inicio, parada y reinicio del cronógrafo se manejan con un solo pulsador integrado en la corona. Incluye una escala de pulsómetro en el borde exterior, que permitía a médicos y enfermeras calcular el ritmo cardíaco cronometrando cierta cantidad de latidos, por lo general 30, antes de que existieran los monitores electrónicos.
Su esfera viene en opalino plateado o en azul escarchado, con patrón de grano de cebada, con números arábigos aplicados y agujas a juego. Por dentro lleva el calibre L799.5, un movimiento exclusivo de Longines de cuerda manual con rueda de pilares y espiral de silicio, que puede verse por el fondo transparente de zafiro. Las correas son de cuero, en versión antracita o marrón.
Longines recuerda que en 1911 ya había presentado un cronógrafo de muñeca con un solo pulsador, entre los primeros de su tipo, y que en 1913 llegó el calibre 13.33Z, que describe como el primer calibre de cronógrafo compacto del mundo. Según la casa, Amelia Earhart y Richard Byrd llevaron esos primeros cronógrafos, lo que consolidó su lugar en la aviación y en la historia de la exploración.
El Chrono Moonphase suma la fase lunar. Tiene una caja de acero de 41 mm y una esfera plateada de grano de cebada, subesferas con acabado snailing y nueve números arábigos azules con agujas de acero azulado. Reparte sus funciones con precisión. El segundero pequeño y el indicador de 24 horas ocupan la posición de las 9, la fecha aparece en el borde de la esfera con una aguja en forma de media luna, a las 12 está el contador de 30 minutos junto al día y el mes y a las 6 el contador de 12 horas comparte espacio con la fase lunar. Se ofrece con pulsera de acero o correa de cuero azul.
Esa combinación de cronógrafo, calendario y luna tiene una historia. Longines cuenta que a comienzos del siglo XX ofrecía relojes de bolsillo con esas funciones, y que uno de 1911, un cronógrafo con repetición de cuartos de hora, hoy forma parte del acervo del Museo Longines.
Los modelos de tres agujas son el centro de la colección y llegan en 30, 34, 39 y 41 mm. Después de los modelos lanzados en junio, la línea añade ahora esferas azules y pulseras de dos colores. La caja nueva tiene bisel cóncavo y un perfil más fluido, que según la marca refuerza la comodidad en la muñeca. En los modelos de 30 y 34 mm, el grano de cebada puede enmarcar la esfera o cubrirla entera, y algunas versiones con nácar blanco o azul escarchado llevan índices de diamante. En los de 39 y 41 mm, ese motivo se extiende por esferas plateadas o en dos tonos de azul. Los de 30 y 34 mm llevan el calibre L592.5 y el L888.5 respectivamente, y los de 39 y 41 mm también el L888.5. Todos se ven a través del fondo transparente.
Las pulseras de acero son nuevas, con eslabones más cortos y cierres con microajuste. Las de dos colores combinan el acero con acabados en oro amarillo o rosa, y en esos modelos las masas oscilantes juegan con el tono del bisel. Todos los relojes de la colección resisten hasta 3 bares, equivalentes a 30 metros.
Los números arábigos, que se inspiran en el Longines Weems de 1928, siguen siendo el rasgo que une a todos los modelos. La marca explica que sus automáticos llevan una espiral de silicio, un material ligero, resistente a la corrosión y poco sensible a la temperatura y a los campos magnéticos, y que por eso ofrece una garantía de cinco años para estos modelos.
Desde 1832, Longines tiene su casa en Saint-Imier, Suiza, y hoy forma parte del Swatch Group. Con esta renovación, la casa asegura que la Master Collection avanza con el presente y conserva su carácter y sus raíces.